Las “influencers de Dios”
Hoy abundan mujeres que se llaman “cristianas” y hasta se autoproclaman “influencers de Dios”. Pero la verdad es que no influencian nada bueno. Lo que hacen es exhibirse, sembrar para la carne y venderse como en una carnicería, mostrando sus cuerpos con vestidos ajustados y sensuales. No son víctimas, son responsables de cosificarse a sí mismas, copiando las conductas de las mujeres del mundo.
Después, cuando atraen a hombres corrompidos que también se hacen llamar “cristianos” pero lo único que tienen de cristianos es la etiqueta, que las hace sufrir o que demuestran lo que verdaderamente son, hombre corrompidos y llenos de maldad, lloran diciendo: “ya no hay hombres cristianos buenos”.
La Biblia ya habló de esto:
“No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción” (Gálatas 6:7-8).
Si te sirves como carne en la mesa de las redes sociales, no llores cuando los hambrientos de carne te devoren. Eso no es persecución, eso es cosechar de tu propia siembra.

Lo mismo que el mundo
El discurso de estas “cristianas” no es distinto al del mundo. Mujeres que juegan con los hombres, que se entregan a placeres y desenfrenos, y luego dicen: “ya no hay hombres buenos”. Pero la Biblia dice otra cosa:
“El que cava foso caerá en él; y al que revuelve la piedra, sobre él le volverá” (Proverbios 26:27).
No mientas contra la verdad. No es que no haya hombres piadosos, es que tus decisiones te llevaron a los hombres equivocados. Dios ya te advirtió, pero no quisiste escuchar.

¿Qué dice la Palabra?
Las Escrituras son claras sobre la forma de vivir y vestir de una mujer que teme a Dios:
- Modestia y decoro:
“Asimismo que las mujeres se atavíen de ropa decorosa, con pudor y modestia; no con peinados ostentosos, ni oro, ni perlas, ni vestidos costosos, sino con buenas obras” (1 Timoteo 2:9-10). - No conformarse al mundo:

“No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios” (Romanos 12:2).
- Advertencia contra la sensualidad:
“Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo” (1 Juan 2:16).
¿Hace falta más claridad? No es ignorancia, es rebeldía.

Hay esperanza, pero solo en arrepentimiento
El mensaje no termina en condena, Dios no hace acepción de personas, y Él perdona al que se arrepiente de corazón. Pero debes dejar de practicar el pecado, porque mientras sigas sembrando para la carne, seguirás cosechando destrucción.
“Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad” (1 Juan 1:9).
Así que, mujer que te haces llamar cristiana:
- Deja de creerte “influencer de Dios” cuando solo influyes a la carne.
- Deja de vestirte para seducir y generar pasiones y empieza a vestirte con pudor y modestia.
- Deja de buscar validación en likes de los hombres en las redes sociales y fuera de ellas.
Tu valor no está en cuántos te siguen, sino en a quién sigues y obedeces.
El mundo está perdido y aplaude la sensualidad, pero una mujer de Dios no busca aprobación del mundo, busca la aprobación de Cristo.
“La mujer que teme a Jehová, ésa será alabada” (Proverbios 31:30).
Por Luis M. Sarabia



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