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“El alto precio del adulterio”

“El alto precio del adulterio”

Cada vez que leo o veo noticias de “líos pasionales” donde un esposo, cegado por los celos y la ira, termina asesinando al amante de su esposa, recuerdo que nada de esto es nuevo. La Biblia lo advirtió hace siglos y hoy lo estamos viendo a diario en las calles y en los noticieros.

El problema es que muchos subestiman el adulterio, lo disfrazan de “relación”, “amor prohibido” o “solo una aventura”. Pero Proverbios lo llama como es: locura, necedad y autodestrucción.

“Hijo mío, obedece los mandatos de tu padre,
y no descuides la instrucción de tu madre.
Guarda siempre sus palabras en tu corazón;
átalas alrededor de tu cuello.
Cuando camines, su consejo te guiará.
Cuando duermas, te protegerá.
Cuando despiertes, te orientará.
Pues su mandato es una lámpara
y su instrucción es una luz;
su disciplina correctiva
es el camino que lleva a la vida.
Te protegerán de la mujer inmoral,
de la lengua suave de la mujer promiscua.
No codicies su belleza;
no dejes que sus miradas coquetas te seduzcan.
Pues una prostituta te llevará a la pobreza,
pero dormir con la mujer de otro hombre te costará la vida.”
Proverbios 6:20-26 NTV

La Biblia no es moralismo barato; es prevención. Es Dios diciéndote en la cara: “no juegues con fuego, porque te vas a quemar”. Por eso pregunta:

“¿Acaso puede un hombre echarse fuego sobre las piernas
sin quemarse la ropa?
¿Podrá caminar sobre carbones encendidos
sin ampollarse los pies?
Así le sucederá al hombre que duerme con la esposa de otro hombre.
El que la abrace no quedará sin castigo.”
Proverbios 6:27-29 NTV

Hoy se normaliza el coqueteo, el sexting, los chats ocultos, las “amigas especiales”, los “amigos con derechos”, como si todo fuera un juego, pero el texto es claro: no hay versión “light” del adulterio. No existe “un poquito nomás”. O como dice una canción: “Una aventura es más divertida si huele a peligro” No, eso es fuego, y el que juega con fuego, se quema.

“Pero el hombre que comete adulterio es un necio total,
porque se destruye a sí mismo.
Será herido y deshonrado.
Su vergüenza no se borrará jamás.
Pues el marido celoso de la mujer se enfurecerá,
y no tendrá misericordia cuando se cobre venganza.
No aceptará ninguna clase de compensación
ni habrá suma de dinero que lo satisfaga.”
Proverbios 6:32-35 NTV

Esto no es solo “pecado sexual”; es una bomba de tiempo: destruye tu alma, tu reputación, tu familia y hasta tu vida. Y Proverbios lo conecta directo con la realidad que vemos en las noticias: hombres llenos de furia, sin misericordia, que ya no escuchan razones.

Aquí es donde la Palabra de Dios demuestra ser medicina real para el cuerpo y el alma. No solo te salva “espiritualmente”; te evita terminar muerto, preso, destruido o cargando una vergüenza que “no se borrará jamás” si decides ignorarla.

No es Dios cortándote la libertad; es Dios salvándote de tu propia necedad.

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