¡Cuando el ego ocupa el trono, Cristo queda fuera!
Luis M. Sarabia
Atención, Vanagloria y Reconocimiento: el dios que adoran muchos cristianos
Vivimos en una generación que ya no adora al Dios de la Biblia, sino a uno que se parece mucho más al reflejo en el espejo.
Aunque muchos se llaman cristianos, lo que realmente persiguen no es santidad, ni obediencia, ni humildad, sino atención, aplausos, validación y reconocimiento.
Ese es el dios que reina en sus decisiones, el que guía sus pasos, el que controla sus motivaciones más profundas.
El gimnasio, los viajes, las relaciones, los estudios, las redes sociales… todo ha sido infectado por este culto al ego.
“Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que, teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias.”(2 Timoteo 4:3)

No es salud, es vanidad. No es amor, es exhibicionismo.
Ya no se va al gimnasio por salud, sino para ser admirado, deseado y aplaudido.
Ya no se estudia para servir, sino para alardear de títulos y sentirse superior.
Los viajes no son para descansar, sino para presumir fotos y alimentar el ego.
Incluso las relaciones ya no se construyen con madurez, sino con la intención de provocar envidia, deseo o validación y si la otra persona no sale bien en las selfies “no es digna de estar contigo.”
Esto no es otra cosa que una generación narcisista, ególatra, egocéntrica y superficial, que vive adorando su imagen mientras dice seguir a Cristo.
Pero Dios no comparte Su gloria con nadie y mucho menos con tus seguidores de Instagram.
“Así ha dicho Jehová: No se alabe el sabio en su sabiduría, ni en su valentía se alabe el valiente, ni el rico se alabe en sus riquezas; más alábate en esto: en entenderme y conocerme.” (Jeremías 9:23-24)

Las redes: el altar de la egolatría moderna
Las redes sociales se han convertido en el templo donde muchos ofrecen sacrificios constantes a su dios: el “yo”. Cada historia, cada publicación, cada selfie, cada logro expuesto, no son otra cosa que incienso para alimentar su vanidad.
¿Y sabes qué es lo más alarmante? Que muchos lo hacen en nombre de Dios.
Publican versículos, frases bonitas, fotos “espirituales” …pero la motivación sigue siendo reconocimiento, aplauso y validación.
“Guardaos de hacer vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos de ellos; de otra manera no tendréis recompensa de vuestro Padre.”
(Mateo 6:1)
Este culto al ego no es inocente, está podrido en su raíz. Aunque se vea bonito por fuera, por dentro hay soberbia, comparación, envidia, competencia, orgullo y deseo de exaltación, y ese no es el camino de Cristo.
“Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo.”
(1 Juan 2:16)
¡Basta ya! Despierta tú que duermes
Dios no se deja engañar con publicaciones “espirituales” llenas de orgullo, sensualidad y vanidad.
Dios escudriña el corazón, y cuando ve que el trono lo ocupa tu ego, él se aparta. “Tú amas la verdad en lo íntimo…” (Salmo 51:6)
El Espíritu Santo no camina con el altivo, Dios resiste al orgulloso, y muchos creyentes hoy están secos, vacíos y fríos espiritualmente porque viven buscando la aprobación de los hombres y no la de Dios.
“¿Busco ahora el favor de los hombres, o el de Dios? Pues si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo.” (Gálatas 1:10)
Hoy es día de redención, no de vanagloria.

Este es el momento de despertar del letargo narcisista, Dios no te creó para exhibirte, sino para glorificarlo a Él, no te formó para que el mundo te admire, sino para que el mundo lo vea a Él a través de ti, y eso solo ocurre cuando mueres a ti mismo.
“Despiértate, tú que duermes, y levántate de los muertos, y te alumbrará Cristo.”
(Efesios 5:14)
Deja de buscar la vanagloria, deja de vivir para los likes, los halagos y el ego, busca la aprobación de Dios, aunque te cueste la de los hombres, porque un día no serán tus seguidores quienes te juzguen, sino Aquel que todo lo ve.
“Así que cada uno de nosotros dará cuenta de sí a Dios.” (Romanos 14:12)
¿Estás listo para bajarte del trono y dejar que Cristo reine?
Este no es un mensaje popular, pero es urgente.
Cristo viene por una iglesia humilde, santa y rendida, no por una generación narcisista con buena luz y fotos editadas.
Hoy es día de redención.
Arrepiéntete.
Vuelve a Dios.
Y haz de Él tu única motivación.



Publicar comentario