Un sistema pastoral heredado,pero no bíblico
“Cuando la iglesia gira alrededor de un hombre”
Si en tu iglesia local hay una figura central, relevante o de importancia —ya sea tu pastor, “apóstol”, “profeta” o cualquier otro título— y todo gira alrededor de esa figura, déjame decirte con claridad: aunque tu iglesia tenga el título de “bíblica” o de “sana doctrina”, no lo es.
Ese sistema no es distinto al sistema papal, ni diferente a los reinos tiránicos de este mundo. Es la misma estructura humana con otro nombre. Y lo más grave: eso no fue lo que el Señor enseñó sobre cómo debía funcionar su iglesia.
Jesús fue claro. Cuando algunos de sus discípulos quisieron ocupar puestos de importancia —Santiago y Juan, los hijos de Zebedeo (Marcos 10:35–45)—, el Señor los confrontó directamente. Ellos, con una mentalidad todavía carnal, pensaban que el Reino del Señor funcionaría como los reinos de este mundo, donde hay una figura principal que gobierna con poder y autoridad humana. Pero Jesús les respondió con una verdad que destruye toda estructura de poder humano dentro de su iglesia:
“Sabéis que los que son tenidos por gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y sus grandes ejercen sobre ellas potestad. Pero no será así entre vosotros, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor; y el que de vosotros quiera ser el primero, será siervo de todos.” (Marcos 10:42-44)
Ahí está la base del modelo de gobierno en la iglesia: no hay lugar para el protagonismo humano.
El Señor fue claro: en su iglesia no hay lugar para figuras dominantes ni para estructuras piramidales.
El modelo del Reino es lo opuesto: el liderazgo no es dominio, sino servicio; no es exaltación, sino humildad.
“Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos.” (Marcos 10:45)
CRISTO ES LA ÚNICA CABEZA
La única figura importante en la iglesia es Cristo. Él es la cabeza (Efesios 1:22-23). Todo lo demás son miembros que funcionan bajo su dirección, no bajo la de un hombre.
Sin embargo, muchos pastores y líderes se están robando la gloria que le pertenece al Señor. Han construido sistemas donde su nombre, su imagen y su palabra pesan más que la Palabra de Dios. Y aunque hablen de “Cristo” y de “sana doctrina”, en la práctica, el centro es su propia figura.
Eso es idolatría religiosa, y debe terminar.
La iglesia no fue diseñada para girar alrededor de un solo hombre. Fue diseñada para que todos los miembros participen, cada uno ejerciendo los dones que el Espíritu reparte como Él quiere (1 Corintios 12:11).
“Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo.” (1 Corintios 12:12)
El modelo bíblico de liderazgo es plural, no individual
A lo largo del Nuevo Testamento, se habla del liderazgo de la iglesia en plural, nunca de un solo hombre gobernando sobre los demás.
Veamos la evidencia bíblica:
Hechos 14:23
“Y constituyeron ancianos en cada iglesia, y habiendo orado con ayunos, los encomendaron al Señor en quien habían creído.”
👉 En cada iglesia (singular) había ancianos (plural). No se menciona a un solo “pastor principal”. Esto establece el patrón apostólico del liderazgo plural.
Hechos 15:2, 4, 6, 22
“…determinaron que subiesen Pablo y Bernabé a Jerusalén, y algunos otros de ellos, a los apóstoles y a los ancianos, para tratar esta cuestión.”
“Y cuando llegaron a Jerusalén, fueron recibidos por la iglesia y los apóstoles y los ancianos…”
“Entonces se reunieron los apóstoles y los ancianos, para conocer de este asunto.”
“Entonces pareció bien a los apóstoles y a los ancianos, con toda la iglesia…”
👉 El liderazgo de Jerusalén estaba compuesto por un grupo de ancianos junto a los apóstoles, no por una figura individual (como un “papa” o un “pastor principal”).
Hechos 20:17
“Enviando, pues, desde Mileto a Éfeso, hizo llamar a los ancianos de la iglesia.”
👉 Pablo no llamó a un “pastor” de Éfeso, sino a los ancianos (plural) de la iglesia (singular).
“Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor…”
👉 Aquí se usa el término “obispos” (epískopos) para referirse a esos mismos ancianos. En el lenguaje del NT, pastor, anciano y obispo son títulos intercambiables del mismo oficio, pero siempre ejercido en plural.
Filipenses 1:1
“Pablo y Timoteo, siervos de Jesucristo, a todos los santos en Cristo Jesús que están en Filipos, con los obispos y diáconos.”
👉 Nota que dice obispos (plural) y diáconos (plural), en una sola iglesia local (Filipos). De nuevo, no había un único líder, sino un grupo de hombres que compartían el cuidado pastoral.
Tito 1:5-7
“Por esta causa te dejé en Creta, para que corrigieses lo deficiente, y establecieses ancianos en cada ciudad, así como yo te mandé.”
👉 En cada ciudad (una iglesia local), Tito debía nombrar ancianos (plural). Luego, en el versículo 7, Pablo usa “obispo” en singular, pero se refiere al oficio, no a una persona específica: “Porque es necesario que el obispo sea irreprensible…” El uso muestra que el oficio es el mismo, pero ejercido por varios ancianos.
Santiago 5:14
“¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de la iglesia, y oren por él, ungiéndole con aceite en el nombre del Señor.”
👉 Una iglesia local (singular) con varios ancianos (plural). No dice “llame al pastor”, sino a los ancianos. Este texto es contundente para mostrar la pluralidad de liderazgo en el contexto de una sola congregación.
1 Tesalonicenses 5:12-13
“Os rogamos, hermanos, que reconozcáis a los que trabajan entre vosotros, y os presiden en el Señor, y os amonestan; y que los tengáis en mucha estima y amor por causa de su obra.”
👉 Pablo habla de los que presiden (plural), no de uno solo. La autoridad pastoral es compartida.
1 Pedro 5:1-2
“Ruego a los ancianos que están entre vosotros, yo anciano también con ellos… Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella…”
👉 Pedro, siendo apóstol, se identifica como uno más entre los ancianos. Y manda a todos ellos a pastorear (“poimaínō”, verbo de donde viene “pastor”). Otra vez: pluralidad, servicio, no jerarquía.
Hebreos 13:17
“Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta…”
👉 La palabra pastores está en plural. El escritor de Hebreos asume que en cada comunidad hay varios que cuidan del rebaño, no uno solo con autoridad suprema.
UN SISTEMA HEREDADO, NO BÍBLICO
Una iglesia realmente bíblica y sana en doctrina no tiene un pastor principal o figura central, sino un grupo de ancianos que sirven juntos, bajo la autoridad de Cristo.
Tampoco un grupo de ancianos que nombran a un pastor principal. No, el modelo bíblico es un grupo de hombres en función de sus dones que se sirven unos a otros. Es imposible creer que en una congregación donde hay tantos miembros sólo exista uno o dos hombres capacitados para enseñar o predicar la palabra de Dios.
¿Por qué, entonces, muchas iglesias solo tienen uno o dos pastores?
Porque han heredado un sistema humano, copiado del catolicismo romano, donde existe una jerarquía que coloca a un hombre en el lugar que solo Cristo debería ocupar.
La Reforma Protestante corrigió muchas cosas, pero no todo. Muchos reformadores, aunque rompieron con Roma en doctrina, mantuvieron estructuras eclesiásticas parecidas, porque el corazón humano siempre busca tener un líder visible al cual someterse. Es el mismo error que cometió Israel cuando pidió un rey:
“Y Jehová dijo a Samuel: Oye la voz del pueblo en todo lo que te digan; porque no te han desechado a ti, sino a mí me han desechado, para que no reine sobre ellos.” (1 Samuel 8:7)
El pueblo quería un rey humano, y Dios se los dio, pero les advirtió de las consecuencias: abuso, opresión, esclavitud.
Hoy no es diferente. Muchos creyentes, en lugar de vivir bajo la dirección de Cristo y el Espíritu Santo, prefieren tener un “ungido” que piense por ellos, que les diga qué hacer y cómo vivir. Y esos líderes, como Saúl, terminan aprovechándose de ellos, sobre todo en la parte económica, emocional o espiritual.
EL ORGULLO MINISTERIAL Y EL PECADO DE IDOLATRAR HOMBRES
Esto no solo ocurre en iglesias carismáticas o de falsa prosperidad. También sucede en congregaciones que se llaman “bíblicas” o “reformadas”. El orgullo ministerial no es exclusivo del neopentecostalismo. Está en todas partes donde el hombre ocupa el trono que pertenece a Dios.
Muchos pastores se enojarán con lo que estoy diciendo, y muchos creyentes religiosos también.
Los primeros, porque este mensaje los confronta y expone sus prácticas antibíblicas, y los segundos, porque no quieren aceptar que participan del pecado de idolatrar a sus líderes.
Pero la verdad no depende de quién se ofenda.
“Porque no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Jesucristo como Señor, y a nosotros como vuestros siervos por amor de Jesús.” (2 Corintios 4:5)
Una exhortación final
Pastor, arrepiéntete.
Deja de usurpar la gloria que solo pertenece a Cristo.
Vuelve a la humildad del servicio. Deja de ser el centro, y vuelve a ser un siervo.
Y ustedes, creyentes, dejen de seguir hombres.
Sean como los de Berea (Hechos 17:11): escudriñen las Escrituras con nobleza, examinen todo, y retengan lo bueno. No defiendan sistemas, ni nombres, ni tradiciones. Defiendan la verdad.
Porque cuando la iglesia gira alrededor de un hombre, Cristo deja de ser la cabeza.
Y cuando Cristo deja de ser la cabeza, ya no es su iglesia.
Por Luis M. Sarabia
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